Con la llegada de este nuevo milenio, el Dalai Lama propuso 18
reglas básicas sobre las que regir nuestras vidas. Algunas de ellas deberíamos
tenerlas presentes cada día:
1.Debes ser consciente que tanto los grandes amores como los
grandes logros implican grandes riesgos.
2.Cuando pierdas, no pierdas la lección.
3.Sigue las tres "R":
ÄRespeto por ti mismo
ÄRespeto por los demás
ÄResponsabilidad por todas tus acciones
4.Recuerda que no conseguir lo que quieres a veces supone un
maravilloso golpe de suerte.
5.Aprende las normas para saber cómo romperlas adecuadamente.
6.No dejes que una pequeña pelea acabe con una gran amistad.
7.Cuando te des cuenta que has cometido un error, trata de dar
los pasos necesarios para corregirlo inmediatamente.
8.Abre tus brazos al cambio pero no te olvides de tus valores.
9.Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.
10.Vive una vida buena y honrada. Cuando te hagas mayor y la
recuerdes podrás volver a vivirla por segunda vez.
11.Pasa algo de tiempo a solas cada día.
12.Los cimientos de tu vida comienzan por tener un ambiente
agradable en casa.
13.Cuando tengas una disputa con tus seres queridos cíñete al
problema actual. No remuevas el pasado.
14.Compartir tus conocimientos es la mejor manera de alcanzar la
inmortalidad.
15.Sé amable con la tierra.
16.Visita un lugar en el que nunca hayas estado una vez al año.
17.Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor
hacia esa persona supera tu necesidad hacia esa persona.
18.Juzga tu
éxito en base a aquello que has perdido para conseguirlo.
THE DALAI
LAMA’S 18 RULES FOR SUCCESSFUL OF LIVING
At the start of the new millennium the Dalai Lama issued
eighteen rules for living.Some of which should be taken into account
every day. Here they are.
1.Take into account that great love
and great achievements involve great risk.
2.When you lose, don’t lose the
lesson.
3.Follow the three Rs:
4.Respect for self
5.Respect for others
6.Responsibility for all your actions.
7.Remember that not getting what you
want is sometimes a wonderful stroke of luck.
8.Learn the rules so you know how to
break them properly.
9.Don’t let a little dispute injure a
great friendship.
10.When you realize you’ve made a
mistake, take immediate steps to correct it.
11.Spend some time alone every day.
12.Open your arms to change, but don’t
let go of your values.
13.Remember that silence is sometimes
the best answer.
14.Live a good, honourable life. Then
when you get older and think back, you’ll be able to enjoy it a second time.
15.A loving atmosphere in your home is
the foundation for your life.
16.In disagreements with loved ones,
deal only with the current situation. Don’t bring up the past.
17.Share your knowledge. It’s a way to
achieve immortality.
18.Be gentle with the earth.
19.Once a year, go someplace you’ve
never been before.
20.Remember that the best relationship
is one in which your love for each other exceeds your need for each other.
21.Judge your success by what you had
to give up in order to get it.
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas tienen éxito? ¿Será porque son muy inteligentes? O porque pasaron en el momento adecuado por el lugar correcto? Este fue lo que a Richard St. John le preguntó una niña en un avión. Y mientras él era un empresario muy exitoso, no sabía explicar cómo lo había hecho. Así que pasó los siguientes diez años investigando el éxito y pidiendo a mas de 500 personas que eran muy exitosas, como Bill Gates o los fundadores de Google, lo que les había ayudado a tener éxito. Llegó a la conclusión que hay 8 factores de éxito, y los comparte con nosotros de una manera ingeniosa e inspiradora.
PASIÓN: Haz lo que hagas por amor, no por dinero.
ESFUERZO: Trabaja en forma esforzada y divertida.
FOCO: Mantente focalizado.
EMPUJE: Esfuérzate hasta tu propio límite.
IDEAS: Captura buenas ideas mirando el mundo que te rodea con curiosidad, y siendo creativo.
MEJORA: Perfecciona practicando constantemente.
SERVICIO: Sirve a los demás, entregándoles valor.
CONSTANCIA: Persiste a través del tiempo, ante la crítica, el rechazo y el fracaso
En el siguiente vídeo se puede ver su conferencia, donde resume en 3 minutos los 8 factores de éxito:
Have you ever asked yourself why do some people succeed? Is it because they are so smart? Or because they just happened to be in the right time in the right place?
This was the question Richard St. John was asked by a girl on a plane. And while he was very successful businessman himself, he still could not really explain how had he done it. So he spent the next ten years researching success and asking over 500 extraordinarily successful people like Bill Gates, the founders of Google what had helped them succeed.
PASSION: Do what you do for love, not money.
WORK: It works in strenuous and fun.
FOCUS: Stay focused.
PUSH: Strive to your own limit.
IDEAS: Capture good ideas looking at the world around you with curiosity, and being creative.
IMPROVE: Best practice constantly.
SERVE: Serve others, giving them value.
PERSIST: Persists through time, to criticism, rejection and failure.
In this 3-minute video Richard St. John shares 8 factors of success with the rest of us and does it in a witty and inspiring way.
La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos la razón por la cual muchas personas viven atadas a una vida de conformismo y mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar.
No obstante, para el maestro la lección más importante que podía aprender el joven discípulo era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.
Para impartir su lección al joven, el maestro decidió que aquella tarde visitaran juntos algunos de los parajes más pobres de la provincia.
Después de caminar un largo rato encontraron el vecindario más triste y desolador de la comarca y se dispusieron a buscar la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más alejada del caserío era, sin duda alguna, la más pobre de todas. Sus paredes se sostenían en pie de milagro aunque amenazaban con venirse abajo en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios se acumulaban a su alrededor dándole un aspecto decrépito y repulsivo. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de apenas seis metros cuadrados vivían ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse de cualquier manera en aquel reducido espacio. Sus ropas viejas y remendadas, y la suciedad y el mal olor que envolvía sus cuerpos, eran la mejor prueba de la profunda miseria que ahí reinaba. Sus miradas tristes y sus cabezas bajas no dejaban duda de que la pobreza y la inopia no sólo se había apoderado de sus cuerpos sino que también había encontrado albergue en su interior. Curiosamente, en medio de este estado de penuria y pobreza total la familia contaba con una sola posesión extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca. Una flacucha vaca cuya escasa leche le proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir. La vaca era la única posesión material con la que contaban y lo único que los separaba de la miseria total.Y allí, en medio de la basura y el desorden, el maestro y su discípulo pasaron la noche. Al día siguiente, muy temprano, asegurándose de no despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada pero, antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo en voz baja a su discípulo:
-Es hora de que aprendas la lección que nos trajo a estos parajes.
Después de todo, lo único que habían visto durante su corta estáncia eran los resultados de una vida de conformismo y mediocridad, pero aún no estaba del todo claro para el joven discípulo cuál era la causa que había originado tal estado de abandono. Ésta era la verdadera lección, el maestro lo sabía y había llegado el momento de enseñársela.
Ante la incrédula mirada del joven, y sin que éste pudiera hacer algo para evitarlo, súbitamente el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda.
-¿Qué has hecho maestro? –dijo el joven susurrando angustiado para no despertar a la familia-. ¿Qué lección es ésta que deja a una familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca que era su única posesión?
Sin inmutarse ante la preocupación de su joven discípulo y sin hacer caso de sus interrogantes, el anciano se dispuso a continuar su marcha. Así pues, dejando atrás aquella macabra escena, maestro y discípulo partieron. El primero, aparentemente indiferente ante la suerte que le esperaba a la pobre familia por la pérdida del animal.
Durante los días siguientes al joven le asaltaba una y otra vez la nefasta idea de que, sin la vaca, la familia seguramente moriría de hambre. ¿Qué otra suerte podían correr tras haber perdido su única fuente de sustento?
La historia cuenta que, un año más tarde, los dos hombres decidieron pasar nuevamente por aquel paraje para ver qué había ocurrido con la familia. Buscaron en vano la humilde vivienda. El lugar parecía ser el mismo, pero donde un año atrás se encontraba la ruinosa casucha ahora se levantaba una casa grande que, aparentemente, había sido construida recientemente. Se detuvieron por un momento para observar a la distancia, asegurándose que se encontraran en el mismo sitio. Lo primero que pasó por la mente del joven fue el presentimiento de que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado duro para aquella pobre familia. Muy probablemente, se habían visto obligados a abandonar aquel lugar y una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de éste y había construido una mejor vivienda. ¿Adonde habrían ido a parar aquel hombre y su familia? ¿Qué habría sucedido con ellos? Quizás fue la pena moral la que los doblegó. Todo esto pasaba por la mente del joven mientras se debatía entre el deseo de acercarse a la nueva vivienda para indagar por la suerte de lo antiguos moradores o continuar su viaje y así evitar la confirmación de sus peores sospechas.
Cuál no sería su sorpresa cuando, del interior de la casa, vio salir al mismo hombre que un año atrás les había dado posada. Sin embargo, su aspecto era totalmente distinto. Sus ojos brillaban, vestía ropas limpias, iba aseado y su amplia sonrisa mostraba que algo significativo había sucedido. El joven no daba crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible? ¿Qué había acontecido durante ese año? Rápidamente se dispuso a saludarle par averiguar qué había ocasionado tal cambio en la vida de esta familia.
-Hace un año, durante nuestro breve paso por aquí –dijo el joven- fuimos testigos de inmensa pobreza en la que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este tiempo para que todo cambiara?
El hombre, que ignoraba que el joven y su maestro habían sido los causantes de la muerte de la vaca, les contó cómo, casualmente el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su escasa fortuna, había degollado salvajemente al pobre animal. El hombre les confesó a lo dos viajeros que su primera reacción ante la muerte de la vaca fue de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la leche que producía la vaca había sido su única fuente de sustento. Más aún, poseer este animal les había ganado el respeto de los vecinos menos afortunados quienes seguramente envidiaban tan preciado bien.
-Sin embargo –continuó el hombre- poco después de aquel trágico día, nos dimos cuenta que, a menos que hiciéramos algo, muy probablemente nuestra propia supervivencia se vería amenazada. Necesitábamos comer y buscar otras fuentes de alimento para nuestros hijos, así que limpiamos el patio de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y sembramos hortalizas y legumbres para alimentarnos.
-Pasado algún tiempo, nos dimos cuenta que la improvisada granja producía mucho más de lo que necesitábamos para nuestro sustento, así que comenzamos a venderle algunos vegetales que nos sobraban a nuestros vecinos y con esa ganancia compramos más semillas. Poco después vimos que el sobrante de la cosecha alcanzaba para venderlo en el mercado del pueblo. Así lo hicimos y por primera vez en nuestra vida tuvimos dinero suficiente para comprar mejores vestidos y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva. Es como si la trágica muerte de nuestra vaca, hubiese abierto las puertas de una nueva esperanza.
El joven, quien escuchaba atónito la increíble historia, entendió finalmente la lección que su sabio maestro quería enseñarle. Era obvio que la muerte del animal fue el principio de una vida de nuevas y mayores oportunidades. El maestro, quien había permanecido en silencio escuchando el fascinante relato del hombre, llevó al joven a un lado y le preguntó en voz baja:
-¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, habría logrado todo esto?
-Seguramente no –respondió el joven.
-¿Comprendes ahora? La vaca, además de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de conformismo y mediocridad. Cuando ya no contaron más con la falsa seguridad que les daba sentirse poseedores de algo, así sólo fuera una flacucha vaca, tomaron la decisión de esforzarse por buscar algo más.
-En otras palabras, la vaca, que para sus vecinos era una bendición, les daba la sensación de no estar en la pobreza total, cuando en realidad vivían en medio de la miseria.
-¡Exactamente! –respondió el maestro-. Así sucede cuando tienes poco, porque lo poco que tienes se convierte en una cadena que no te permite buscar algo mejor. El conformismo se apodera de tu vida. Sabes que no eres feliz con lo que posees, pero tampoco eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para cambiarla. ¿Ves lo trágico de la situación?. Cuando tienes un trabajo que odias, con el que no logras satisfacer tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo que no te gusta, pero que cubre tus necesidades mínimas y te ofrece cierta comodidad aunque no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes. Es fácil caer presa del dar gracias ya que por lo menos cuentas con algo… Después de todo, hay muchos que no tienen nada y quisieran contar con el trabajo que tú tienes.
Esta idea es similar a aquella vaca y, a menos que te deshagas de ella, no podrás experimentar un mundo distinto al que has vivido. Estás condenado a ser víctima de por vida de estas limitaciones que tú mismo te has encargado de establecer. Es como si hubieses decidido vendar tus ojos y conformarte con tu suerte. Todos tenemos vacas en nuestras vidas.
Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades. Cargamos con pretextos y disculpas para explicar por qué no estamos viviendo la vida que queremos. Nos damos excusas que ni nosotros mismos creemos, que nos dan un falso sentido de seguridad cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades que sólo podremos apreciar si matamos a nuestras vacas.
«Qué gran lección», pensó el joven discípulo a inmediatamente reflexionó acerca de sus propias vacas.
Durante el resto del viaje recapacitó acerca de todas aquellas limitaciones que él mismo se había encargado de adquirir a lo largo de su vida. Prometió liberarse de todas las vacas que lo mantenían atado a una existencia de mediocridad y le impedían utilizar su verdadero potencial. Indudablemente, aquel día marcaba el comienzo de una nueva vida, ¡una vida libre de vacas!
Sé firme en tusactitudes y perseverante en tu ideal, pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir
los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir una vida nueva,
dirigida hacia lo alto y camina hacia delante,
sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día,
sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete acambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propiaviday trata de cambiar tú.
Deja que elamorte toque y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que
"cada día tiene su propio afán".
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia lalibertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
Si tufelicidady tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte conamoryrespeto,
piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes laalegríaque hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar
la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe
permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan
con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar unsueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y
con la gracia de Dios, lo haremos. No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida,
es porque sabe que tú puedes con ella.
Eléxitoen la vida no se mide por lo que has logrado,
sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar